BATALLAS RECREACIONISTAS (ÉPOCA MEDIEVAL)

 

BATALLAS RECREACIONISTAS (ÉPOCA MEDIEVAL)

Un artículo de Guillermo Cózar Llistó.

Antes de publicar mil último artículo sobre la investigación que llevo a cabo acerca de la recreación histórica, expresaré aquí una reflexión, por adelantado, acerca de las batallas recreacionistas.

Muy brevemente, por favor. Básicamente, una idea, de nuevo heredada de otras recreaciones y otros ámbitos nacionales e internacionales de los que deberíamos aprender (pues, señores, en todas partes cuecen habas y no es oro todo lo que brilla por ahí).Y la idea es una muy sencilla, que existen, aunque no lo parezca y muchos recreacionistas no quieran creerlo, dos grandes grupos o tipos de batallas recreacionistas. La primera y más habitual es una batalla de RECREACIÓN, y puesto que es de recreación, el objetivo es enseñarle a un público X el modo de funcionar en una batalla: táctica, armamento, modos de lucha, etc.

Y puesto que es de recreación y pública, y celebra una batalla concreta (específica) o una inventada (genérica), el fin último es la divulgación de dicha batalla. Un ejemplo: las Navas de Tolosa.

El fin está pactado porque el objetivo no es ganar o perder, sino enseñar, y no puede ser de otro modo.

En consecuencia, como todo eso está pactado y el objetivo es divulgativo, la batalla puede hacerse con ACERO y los golpes NO TIENEN QUE SER REALES, sino FINGIDOS, donde se chocan los aceros, se realiza una pequeña demostración, se teatraliza o incluso se prepara una coreografía. Y todo el equipo, las armas y la indumentaria pueden ser históricos: la gente puede entrar en batalla sin guantes o sin gambesón (porque así es histórico), y no se tiene que preocupar de su seguridad (no tanto) porque los golpes no son reales, no van a dar, sólo a hacer ruido. Y las fotos: estupendas.

Y luego llegamos a otro punto: el segundo tipo de batalla.

Es la batalla de ROL HISTÓRICO o PRIVADA, y aquí no hay público ni hay ningún tipo de objetivo basado en la divulgación o el enseñar a nadie. Es una batalla privada donde el fin último es que los recreacionistas pongan a prueba sus habilidades, disfruten del enfrentamiento y puedan meterse, por un momento y sin coches o cámaras de fondo, en la realidad de una auténtica batalla histórica. Y donde el entrenamiento de cada uno o cada grupo le recompense por lo que tendría que ser. Como apelaré en el artículo, no por ser de rol (papeles que representamos) dejará de ser histórica, y todo elemento deberá estar documentado como es habitual en nuestros eventos de recreación histórica.

Matizo una cuestión por si no queda clara: en estas batallas suele haber público, y suele ser así porque es raro o difícil quitarse al público de encima: pero estas batallas no están dedicadas al público, sino al recreacionista, y es ahí donde está el matiz. Su objetivo es entretener a los participantes, no los que la contemplan (aunque, de paso, estos se entretengan).

Y ahí está la clave.

Sin embargo, aquí, en estas batallas, no hay fin pactado: aquí no hay un objetivo a seguir. La única victoria la deciden los combatientes, ya sean mejores o peores. Aquí su habilidad es determinante, y el objetivo es ganar por el propio esfuerzo de quienes participan en la batalla. Y eso es divertido. Pero para que esto se cumpla, y para que el rigor histórico EXISTA, las armas NO PUEDEN, repito, NO PUEDEN ser de ACERO.

Las armas tienen que ser simuladores que permitan:

1) Variedad histórica de armas. No sólo se espadas vivía el hombre.

2) Seguridad en el combate. Porque accidentes ocurren, incluso entre veteranos esgrimistas de sala.

3) Historicidad en el equipo. No todos llevan arneses completos, también peleaban campesinos.

4) Posibilidad de la aleatoriedad del combate. Aquí no hay un fin escrito.

5) Olvidarnos para siempre de las discusiones, conflictos, normativas y luchas que genera el acero en cuanto a si debería existir entrenamiento, que si habría que poner niveles de recreacionistas, etc.

Y hay simuladores muuuuy buenos, desde lanzas a marillos y mazas. De goma, de LARP, de foam o de lo que te salga de la rodilla (mientras esté homologado). Y con cuidado, que no por ser simuladores dejan de entrañar un mínimo peligro (a fin de cuentas, puedo matar a alguien atragantándolo con veinte centímetros cúbicos de espuma). Esto, a fin de cuentas, no es una panacea absoluta, y hay que seguir considerando la seguridad, el control, una cierta moderación, prohibir el alcohol, instalar un cierto sistema de árbitros, etc. Con esto, ahorrándonos todos esos problemas, conseguiríamos batallas mucho más históricas de lo que son ahora.

Y no, eso no implica llevar martillos de Thor, hachas de la condenación, mazas de Sauron o espadas de veinte centímetros de grosor.

¿Pruebas?

Busca el arma de goma:

Solución:

Estas batallas, eso sí, no son para andar haciendo fotos y mostrando la historicidad de los elementos como si ese fuera su objetivo. Es, en cierta forma, un objetivo, de ahí que cuidemos esos detalles, pero no el fundamental.

El fundamental es la seguridad y el poder hacer una batalla donde todo el mundo pueda disfrutar de algo más o menos parecido a una batalla real, y no lo que se hace ahora con espadas por todas partes y un buen cacho de armadura y protección facial sino quieres perder la vida.

Huelga decir que se hace en otras recreaciones (por un ejemplo, los romanos y griegos sustituyen sus dori y pilum por armas con punta de goma en las batallas por seguridad) y no es, por ello, una tragedia.

A fin de cuentas, nunca entenderé por qué los arqueros emplean este sistema desde hace años para poder emplear arcos en las recreaciones (puntas de goma que nadie discute si no son históricas, y no lo son), pero nos resistimos tan fervientemente a emplearlo en el resto de armas.

Deduzco que por ese miedo engorrinado que tenemos a que se nos confunda con los roleros de fantasía, la SCA o el softcombat, cuando, en realidad, deberíamos estar aprendiendo mucho de ellos (sin, por ello, “intoxicarnos”, como tanta gente piensa). Más todavía cuando nos llevan tanta ventaja en cuestiones de seguridad. Ellos ya tuvieron nuestro problema, y le encontraron una solución: hagamos lo mismo y sigamos hacia delante.

Y que un día eso sea tan natural como usar gafas de seguridad en airsoft.

Espero que la reflexión tenga su interés.

 

Guillermo Cózar Llistó.

Artículo procedente de nuesta antigua web y que recuperamos para la ocasión.
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