CRÓNICA ARTE ET MARTE

 

Una crónica de Sergio Alejo

Autor de Las Crónicas de Tito Valerio Nerva

 

Como viene siendo habitual en los últimos tiempos, y en colaboración con Portal Historia os traigo una nueva crónica sobre un evento de recreación y reconstrucción histórica. En este caso le toca el turno a otro relacionado con el mundo romano y tengo que deciros que yo mismo tuve la oportunidad de formar parte de él. Se trata de la segunda edición del festival Arte et Marte, el cual tuvo lugar el fin de semana del 02 al 04 de junio en la localidad leonesa de La Virgen del Camino, y que estuvo organizado por mis grandes amigos de la Asociación Legio IIII Macedónica.

Y como parece que los dioses son los que guían mis pasos, hacia allí me encaminé. Como ya sabéis algunos de vosotros, yo también sirvo en una legión, en este caso en la Legio II Traiana Fortis, acantonada en Barcino por lo que no me pude resistir a la tentación de formar parte de este evento cuando fui invitado por la organización.

Así que mis pasos se dirigieron hacia el noroeste peninsular, quizás siguiendo los pasos del protagonista de mi saga de novelas, el legionario Tito Valerio Nerva, para dar buena fe de cómo vivían los romanos. No me aventuro a dar una fecha concreta en la que se basase el acto, porqué para empezar os diré que había legiones de todas las épocas de la historia de Roma. Fue por tanto un evento multi época dentro del mundo romano, pues teníamos legiones de la Roma Monárquica (muy similares en panoplia a los hoplitas griegos), legiones de la República (que portaban armaduras de placas y de mallas), las famosas legiones imperiales (con sus relucientes segmentatas), y también legiones bajo imperiales (con su correspondiente evolución de equipo).

Además de los romanos, también se personaron en el lugar grupos de recreación celtas y celtíberos. Ellos también se encargaron de mostrarnos que en la antigüedad no todo fue Roma.

En cuanto a la recreación, tengo que afirmar que no solo se hizo en el ámbito militar, sino que también se hicieron varias demostraciones de la vida civil cotidiana de los romanos. Pues a pesar de estar en un campamento y de que los actos girasen en torno a los ejércitos, también hubo tiempo y espacio para los gladiadores, los artesanos, los senadores, los esclavos y las matronas.

En definitiva, creo que el festival tenía un poco de todo, por lo que el espectador que pudo asistir pudo hacerse una idea global de cómo funcionaba el mundo romano.

Pero vayamos por partes, o mejor, por días:

Día 1: viernes 02 de junio

Este fue el día de la inauguración, y como tal, los actos comenzaron a media tarde, hacia las 17:30 horas.

El padrino de esta segunda edición fue el escritor Gabriel Castelló, que en compañía de las autoridades del municipio y de los organizadores se encargó de dar inicio al evento en la Biblioteca Municipal.

A continuación, tuvo lugar un taller para los más pequeños. En este algunos de los integrantes de la Legio IIII enseñaron a los niños como combatían los legionarios. Con escudos, espadas y cascos de juguete, mostraron a los más pequeños como formaban los soldados romanos y como se movían durante el combate. Lo cierto es que los nuevos reclutas disfrutaron de la actividad, al igual que sus padres que no dejaron de filmar esos primeros pasos de sus hijos en las todo poderosas legiones.

Justo después de eso, los allí presentes tuvieron la oportunidad de presenciar una magnífica representación de la medicina en las legiones. Sin duda, tras ser testigo directo del espectáculo, puedo decir que fue una de las joyas que nos brindó este festival. Lo que vimos, fue posible gracias a mis grandes Hermanos de Armas. Algunos de sus miembros representaron en directo como era una intervención quirúrgica. Mostraron como se extraía una flecha a un hombre que había resultado herido en una emboscada. No fue tan sólo realista, sino que dejó asombrados a todos los asistentes. Sólo había que oír los gritos de dolor que profesaba el desdichado. No me queda más que quitarme el sombrero ante ellos, aunque después de lo que hicieron en Calahorra, recreando algunas de las escenas de mis novelas…

Tras ese magnífico acto de reconstrucción, me tocó el turno a mí. Invitado por la organización, pude presentar la tercera novela de mi trilogía de Las crónicas de Tito Valerio Nerva, la que lleva por título: La sombra de la conjura. Para llevar a cabo el acto, me brindaron el mejor de los escenarios, el praetorium, o lo que es lo mismo, la tienda del general. Aunque debo decir que más que de un general, parecía la del propio emperador. Si no os lo creéis podéis juzgarlo vosotros mismos con las fotografías y vídeos que adjunto a este artículo. Tengo que decir que la presentación fue muy bien. Se congregó un nutrido grupo de personas, entre los cuales se encontraba el cámara que la filmó. Fue una gran sorpresa para mí, pues se trataba de uno de los oyentes habituales del programa La Biblioteca Perdida, en el cual tengo una sección llamada ¡Por los dioses! Para los que queráis ver el vídeo tengo que avisar que los primeros minutos no tienen mucha calidad, aunque con el paso de los minutos mejora mucho.

Como único punto negativo debo decir que los dioses no fueron demasiado benevolentes y nos congraciaron con una fuerte tormenta acompañada de lluvia. Pese a que pudo incomodar a los asistentes, tampoco fue un impedimento para que se llevasen a cabo los actos. Tan sólo se tuvo que suspender uno de ellos, la Lustratio, o ceremonia de purificación a cargo de la asociación Templo de Juno.

Día 2: sábado 03 de junio

Parece ser que durante el segundo día del festival, los dioses nos favorecieron ligeramente. Aunque el día estuvo nublado, la lluvia y las tormentas no hicieron acto de presencia, o por lo menos no con la misma intensidad que en la jornada inaugural. Tal vez algún sacerdote llevó a cabo un sacrificio o quizás alguna plegaria destinada a apaciguar su ira.

La mañana comenzó con diferentes actos, entre ellos la demostración de agrimensura, es decir la técnica mediante la cual se dividían las parcelas del territorio, y con la cual se planificaban las plantas de las ciudades, campamentos y parcelas. También se llevaron a cabo entrenamientos por parte de todas las legiones allí presentes, así como una demostración de las piezas de artillería de las que disponían los soldados romanos para apoyar el avance de su infantería.

Por la tarde, se continuó explicando las panoplias de los ejércitos en los diferentes períodos de la historia, a la vez que se jugaba un partido de Harpastum, diríamos que una especie de mezcla entre el fútbol y el rugby de tipo primitivo y rudimentario que practicaban los propios soldados romanos.

El plato fuerte vino tras eso, cuando dio inicio la gran pompa, el desfile de todos los grupos participantes que iban en dirección al anfiteatro, donde debían comenzar los juegos de gladiadores, uno de los espectáculos estelares del Arte et Marte. Cuando la comitiva llegó al punto marcado, se estaba llevando a cabo una venta de esclavos, en la que los asistentes pujaban por hacerse con mano de obra.

Tengo que decir que se respiraba un ambiente extraordinario. Las gradas del edificio público (improvisado) estaban repletas de gente gritando y ansiosa por ver a sus ídolos, lo héroes de la arena. Hasta el mismo emperador, Cayo Julio César Augusto Germánico, Calígula, no quiso perderse el espectáculo y llegó acompañado por su esposa, sus senadores, y como no, por su guardia personal, integrada por los miembros de la Cohors X Urbanae Lucus Augusti, que le guardaban una terrible sorpresa.

El espectáculo de gladiatura fue magnífico, los miembros de Tarraco Ludus, Caetra Lucensium y Ludus Gladiatorium Vulcanum hicieron vibrar a los asistentes con sus combates en la arena. Unos murieron, oros vivieron, siempre bajo la atenta mirada del César, y cumpliendo en última instancia con su voluntad. Hubo sangre por un tubo, golpes a diestro y siniestro, aunque el emperador también se mostró clemente con aquellos que demostraron valentía y arrojo en la arena. Pude cubrir el espectáculo a pie de campo, como se diría actualmente, lo que me permitió grabar los combates y lo que allí sucedió. Las voces de los asistentes clamaron a sus ídolos, e increparon a los rivales de estos. El público fue capaz de premiar a los que lo dieron todo, el honor y la gloria hicieron acto de presencia en el anfiteatro de la Virgen del Camino.

Pero no todo iba a ser bueno aquella tarde, pues nuestro amado Calígula tuvo que convertirse de nuevo en protagonista. Dentro de la locura que le caracterizaba, quiso dar una noticia que sellaría su fatal destino. Comunicó cuál era su siguiente decisión, trasladaría la capital del Imperio a Alejandría. Ese fue su gran error, podríamos decir que fue la gota que colmó el vaso. Tanto civiles como militares se quedaron de piedra, y estos últimos decidieron que ya había suficiente. Los oficiales de la guardia personal esperaron a que el emperador bajase a la arena, y allí, sin darle explicación alguna, le dieron matarile. Con el cuerpo aún caliente, los mismos que acabaron con aquel infame regente, nombraron a un sucesor. El pobre elegido fue el tío del fallecido, Claudio, que a la postre se convertiría en un magnífico César.

Lo cierto es que fue un espectáculo maravilloso, la culminación para una jornada cargada de experiencias visuales dignas de los dioses. Por lo menos la lluvia fue débil, permitió que los actos se llevasen a cabo, y como quien no quiere la cosa, incluso al final de los juegos salió el sol, como si los dioses estuviesen avisando de lo que estaba por venir.

Día 3: domingo 04 de junio

El tercero y último día del festival fue también intenso y estuvo cargado de actividades. Empezó con varios rituales a los dioses, los pueblos indígenas hicieron el suyo denominado de la Hospitalidad, y los romanos no quisieron ser menos. Estos últimos, mediante un sacerdote, llevaron a cabo una ceremonia de consagración a los dioses. Con ella pretendían obtener su protección para las legiones y sus estandartes. Los encargados de llevar a cabo el ritual fueron lass asociaciones Antiqua Clío y Saguntum Civitas.

Las actividades infantiles continuaron a la vez que Roberto Matías hacía una demostración en el praetorium de cómo sacar oro, del proceso de obtención y de las técnicas usadas en tal tarea. Aunque si alguna actividad destacó por su opulencia y por la afluencia de público, esa fue la celebración de las batallas. Sí batallas, porqué fueron nada más y nada menos que tres.

En este momento debo decir que tuve la oportunidad de enrolarme en la III Macedónica, y servir bajo su estandarte. No sé si es porqué iban escasos de efectivos o porqué vieron en mi la garra del legionario que llevo dentro. La cuestión fue que no me quedó más que luchar por la gloria de Roma. Participé en dos contiendas, la primera una guerra civil entre romanos, y la segunda en compañía de todos los legionarios contra los pueblos no romanos.

Cuesta describir con palabras lo que sentí desde dentro, tan sólo puedo decir que experimentar es la clave para entender. Por ello os invito afanosamente a que si algún día tenéis la oportunidad de probar algo similar, no la dejéis pasar. Merece la pena, sin duda. Yo ya formo parte de un grupo de recreación y reconstrucción de época romana, Barcino Oriens, y sirvo en la legión II Traiana Fortis. Pero jamás había participado en un combate, ya que nosotros solemos hacer exhibiciones. Lo del domingo pasado podría decirse que fue épico.

Para concluir esta crónica tan sólo puedo decir que la segunda edición del Arte et Marte fue todo un éxito. El tiempo no fue demasiado bueno, pero nos dio algo de tregua. Esperemos que el próximo año los dioses nos brinden de nuevo la oportunidad de que se lleve a cabo, y desde mi humilde posición no me queda más que invitaros a que os acerquéis por allí a husmear un poco, que al fin y al cabo es gratis y no hay que pagar.

Un saludo a tod@s y gratitud a los miembros de la Asociación Legio IIII Macedónica

 

Sergio Alejo

Autor de Las Crónicas de Tito Valerio Nerva

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