CRÓNICA DE UN RECREADOR “D-DAY CONNEAUT”

 
Sebastian Portilla
Sebastian Portilla

D-Day Conneaut 2015: 4 días de historia.
Por Sebastian Portilla (Living History Chile)

“El oleaje se siente al golpear en los costados de la lancha Higgins, el equipo de asalto de los 20 soldados de la primera división de infantería pesa cada vez más con el agua,  los disparos y cañones se escuchan a la distancia y un par de P-51 pasan sobre las veloces lanchas camino a limpiar las defensas alemanas. El jefe de lancha da la orden de prepararse y todos colocan una rodilla en la cubierta para mantener el equilibrio. La lancha toca tierra y baja la rampa…”

 

 

 

 

Algunas fotografías del evento.

Crónica

Día 1, Jueves:

Poder participar en una recreación histórica de la magnitud de D-Day Conneaut es una experiencia única, que espero poder compartir en estas líneas con todos los lectores de PortalHistoria. Luego de un largo viaje en bus llegue a Cleveland, OH en donde Xavier, un recreador de las fuerzas británicas, amablemente me recogió para trasladarnos a Conneaut, lugar de la recreación. El clima era de temer, una lluvia intensa y cielos cubiertos me hacían pensar que tenía que llegar a levantar mi carpa (una “pup-tent” norteamericana) y que no sería una tarea muy feliz con todo inundado. Llegamos al parque en el que se lleva a cabo el evento y nos dirigimos a la mesa de registro en donde me entregaron mi credencial, plano del lugar y la planificación de los días siguientes. Me tomé un par de minutos para encontrar a mi contacto Scott: el comandante de las fuerzas aliadas, y la persona que me ayudó a llegar al lugar. Los miembros del Staff me ayudaron a encontrarlo en el campamento alemán. (En el trayecto, la lluvia se detuvo y comenzó a despejar)

Ya unas horas más tarde, toda la zona del campamento aliado se encontraba seca y pude instalarme. Me presentaron con los miembros de mi unidad: el 16 regimiento y pude explorar el lugar con calma, observar las tiendas y puestos comerciales instalados, los vehículos, zonas de batalla y por supuesto, la playa en la que tendría que desembarcar. A la noche, en la zona principal, fue proyectada la película Sahara, un clásico que hacía tiempo no veía y que está en la lista de filmes que me entretienen bastante.

Día 2, viernes:

La noche fue helada, tanto que tuve que colocarme el uniforme completo para intentar protegerme del frío y nos levantamos al toque de diana a las 6:00. Decidí conseguir una frazada o algo similar para sobrevivir a la noche siguiente, por lo que me dirigí al área de vendedores apenas quedé libre del desayuno. (Toda una odisea si consideramos que desayunan cerca de 700 recreadores, la fila es algo digno de recordar) En una vuelta rápida por el lugar pude conseguir un saco de dormir, una carpa (si, otra) que decidí usar como cubierta de suelo y varios elementos pequeños que me hacían falta para completar detalles del uniforme. Debo confesar que el proceso me tomó un par de horas, por lo que cuando me desocupé, ya por los altoparlantes se anunciaba que el parque y el evento abriría a público. Guarde todo y me dispuse a recorrer el campamento.

El trabajo de las distintas unidades es asombroso. Cada sector del campamento aliado está asignado a alguna unidad y los alemanes tienen campamentos de ocupación además de su zona principal, por lo que hay mucho que visitar. Creo que en este punto las fotografías hablan por sí mismas, pero destacaré la labor del staff del evento ya que sin ellos, no se lograría el nivel de orden y de excelencia.

Durante todo el día hay actividades diversas: muestras de armas y uniformes, formaciones, entrenamientos, recreaciones de asaltos de partisanos, la recreación de las unidades aerotransportadas, etc… Personalmente, participé de un entrenamiento de bayoneta antes de verme enfrascado en una conversación con un veterano de la división. Estaba en el cuartel de la unidad cuando volvimos del entrenamiento y estuvimos horas escuchándolo y conversando. Su familia nos decía que no quería estar en la zona habilitada para los veteranos. Creo poder entenderlo, su lugar era allí, en lo que fue su mundo hace más de 70 años y rodeado de caras desconocidas, pero que en el uniforme que el mismo vistió, debieron parecerle cercanos y especiales. Avanzado el día recibimos a dos veteranos más y luego tuve que retirarme para preparar mi equipo de asalto. Reuní mis cosas, me despedí de los veteranos y me dirigí a la carrera a la zona de embarcación para participar del entrenamiento del desembarco. Los muchachos de la primera de infantería que estaban allí me recibieron en una de sus secciones de lancha y tuve la primera experiencia de lo que es desembarcar de un vehículo blindado: en esa oportunidad, un LVT más conocido como “alligator”. El lago estaba muy agitado, por lo que no pudimos entrar al agua. Aun así, pude darme cuenta de lo que me esperaba al día siguiente.

Día 3: sábado:

El día sábado comenzó igual que el anterior, pero ya habiendo pasado una noche mejor equipado. Diana a las 6, desayuno y visita a las tiendas (no pude evitarlo).  El día es bastante similar al anterior excepto por dos hechos relevantes: la revista de las tropas y el desembarco. Dado que era nuevo en el evento, no pude participar de la formación que se presenta ante los veteranos para que puedan pasar revista a todas las unidades representadas, pero esto me permitió tomar las fotografías que comparto con ustedes en esta crónica.

Unas horas después, nos encontrábamos equipándonos y en formación mientras los oficiales de la unidad pasaban revista a las tropas, verificaban la autenticidad de los uniformes, las medidas de seguridad y el correcto mantenimiento y seguridad de las armas. Ya resulta sobrecogedor estar en una unidad completa y formada a la espera de la orden de dirigirse al embarcadero pero al comenzar la ruta, el público se encontraba observando el desfile y dando ánimo a las tropas que pasaban una tras otra. No había dimensionado la cantidad de recreadores presentes hasta ese momento.

Al acercarnos al checkpoint de la playa, un puesto del WAC nos recibió con agua para las cantimploras, donuts y cigarrillos mientras nos dirigían al punto de embarque. En ese momento, mientras esperábamos nuestro turno para embarcar, llegó el apoyo aéreo. 3 cazas P-51, un B-25 y un B-17 hicieron su aparición en los cielos de Ohio, generando vítores y celebraciones a lo largo de todas las unidades esperando a embarcar.

Minutos después me encontraba en una lancha Higgins a segundos de tocar la playa. Al bajar la rampa frontal, intenté recordar todas las indicaciones del día anterior y avance hacia la primera cobertura de la playa. Los cazas pasaban a baja altura sobre nosotros, los disparos se escuchaban por toda la playa y cada vez que el 88mm alemán disparaba, se sentía la vibración en el suelo. Oleada tras oleada avanzamos por la playa, buscando cobertura en cualquier lugar que pudiera proporcionarla, corriendo rápidamente a las zonas interiores y apoyando a cualquier miembro de la unidad que fuera “herido”. Mención especial al Lanzallamas utilizado, todo un espectáculo en medio de la invasión y al hecho de que la primera división de infantería llegó a las trincheras antes que las unidades de Rangers (al encontrar las trincheras vacías, nos dimos cuenta de que la “punta de lanza” estaba más atrás y tuvimos que esperar que avanzaran con los torpedos Bangalore)

Al llegar al muro rompeolas estaba agotado a un nivel que no creí poder estarlo. Cientos de recreadores nos encontrábamos agazapados en el muro a la espera de la orden de asaltar la colina y las defensas alemanas. Liderados por los Rangers, se dio la orden y avanzamos “a la victoria”.

La imagen de todas las tropas avanzando en esa playa, las explosiones y disparos (incluso unos cuantos que dispararon demasiado cerca de mi oído para mi gusto) son un recuerdo que mantendré por mucho tiempo.

El día sábado terminó de forma perfecta, en un baile del USO con nuestros uniformes de salida y compartiendo entre todos los recreadores de los distintos bandos. (La verdad, terminó en un McDonalds con los muchachos de la primera división de infantería luego de eso)

Dia 4: domingo:

El día domingo solo está en la programación para desarmar e irse. En ese momento parecía que solo hubiera pasado un día desde que llegara al lugar. Desarmé mi pequeña carpa, guardé todo mi equipo y me puse a buscar transporte. Lo encontré en una dama del WAC  que estaba cargando un PIAT en su vehículo.

Unas horas después me encontraba en la terminal de buses de Erie, esperando a continuar la travesía, recordando todos los momentos vividos, las personas que conocí y los recuerdos que atesoro hasta el día de hoy.

Todo recreador debiera ser parte de un evento así en algún momento de su vida, sin importar el periodo recreado. Por mi parte, ya estoy analizando las opciones para volver el año siguiente…

 


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