EL FIN DE LA GUERRA Y LA REPRESIÓN COMUNISTA “LA MUJER POLACA EN LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA”

 

“El fin de la guerra y la represión comunista” Última entrega de la serie de artículos sobre “La mujer polaca en la lucha por la Independencia”.

Junto con el Ejército Rojo que entró en Polonia en primavera de 1944 había también un ejército polaco en el que había también algunas mujeres empleadas en tareas auxiliares.

Cuando Stalin rompió relaciones con el Gobierno Polaco al descubrirse las matanzas de Kátyn en abril de 1943, creó con algunos comunistas polacos exilados en la URSS el P.K.W.N (Comité Polaco de Liberación Nacional) que iba a ser el germen del gobierno comunista títere de Moscú que iba a imponer a Polonia al final de la guerra.

Para respaldar a este “nuevo gobierno polaco” creó el L.W.P “Ludowe Wojsko Polskie” un ejército polaco bajo control comunista (aparte del general Berling y un puñado de oficiales desertores o expulsados del Ejército Polaco, la mayor parte de los oficiales eran rusos con ancestros polacos más o menos remotos). En cuanto a la tropa, éste ejército se nutría de hombres liberados de los gulags que no habían llegado a tiempo de unirse con el Ejército de Anders, y una vez el Ejército Rojo entró en Polonia persiguiendo a los alemanes, de campesinos y civiles reclutados y de soldados del “Armia Krajowa” forzados a alistarse (la alternativa era el gulag ) una vez habían sido desarmados y sus mandos eliminados. Este ejército participó en la conquista de Berlin.

Abandonados por los aliados occidentales, los soldados del Armia Krajowa y los del Ejército Polaco en el Oeste vieron como su país caía bajo una atroz dictadura comunista al acabar la guerra. Para aquellos que estaban en Inglaterra, Francia, el oeste de Alemania o Italia, volver a Polonia implicaba un riesgo cierto, la mayoría no volvieron nunca, los que lo hicieron fueron perseguidos y discriminados, encarcelados, torturados y en muchos casos asesinados.

Para los que habían servido en el “Armia Kajowa” la situación era similar o incluso peor, para un joven ser sospechoso de haber participado en el Levantamiento de Varsovia significaba, en el mejor de los casos, no tener ningún futuro académico o profesional, en el peor, la cárcel y ser acusado incluso de colaboracionismo con los alemanes.

Al final de la guerra se disolvió el “Armia Krajowa”, que era demasiado conocido por los servicios de información comunistas, y se creó W.i.N. “Wolność i Niezawisłość” (Libertad e Independencia) para luchar contra el nuevo opresor. Muchos soldados del disuelto A.K. considerando que no habían sido relevados de su juramento, siguieron siendo leales al Gobierno Polaco en Londres, que ya no era reconocido por sus antiguos aliados, pues éstos habían reconocido al gobierno comunista para no incomodar a Stalin.

Durante diez años los “Soldados Malditos”, herederos del Ejército Polaco de 1939 y del “A.K”, y uniformados como aquél siempre que podían, sin ningún apoyo del exterior, combatieron a las tropas soviéticas y del gobierno comunista, sabotearon transportes que de dirigían a la URSS llevándose bienes y material de Polonia que los soviéticos estaban expoliando. Los últimos soldados malditos fueron muertos en 1956.

Entre estos soldados hubo también mujeres, una de ellas Danuta Siedzikówna “Inka”  es considerada una heroína por muchos polacos hoy día.

El padre de Danuta Siedzikówna, deportado en la URSS por los soviéticos, había salido de allí con el Ejército de Anders para morir en Irak en 1942, su madre, miembro del A.K. fue asesinada por la Gestapo en septiembre de 1943. A principios de 1944 Inka hizo su juramento como soldado del “Armia Krajowa” y fue entrenada como enfermera. En junio de 1945 el N.K.V.D. y el U.B. “Urząd Bezpieczeństwa” (Oficina de Seguridad del Estado) la detuvieron por colaborar con la resistencia anticomunista, pero fue liberada por soldados de la 5ª Brigada del AK “Wilno” que mandaba el mayor Zygmunt Szendzielarz, “Łupaszko”.

Danuta Siedzikówna se unió a la unidad como enfermera, en julio de 1946 viajo a Gdansk para recoger unos suministros médicos, allí fue detenida y torturada salvajemente para que identificara a otros miembros de la unidad y diera datos sobre el paradero de la misma.

No confesó, y en una farsa de juicio fue condenada a muerte, a pesar de su juventud (tenía 17 años) y de que su función en su unidad era de enfermera y no iba armada, la petición de clemencia que envió su defensa y que ella se negó a firmar, fue rechazada por el Presidente Bierut.

El 28 de agosto, una semana antes de cumplir los 18 años, fue fusilada en la prisión de Gdansk junto con el teniente Feliks Selmanowicz “Zagończyk”. El padre  Marian Prusak, capellán de la prisión que fue testigo de la ejecución y que administró a ambos reos el Sacramento de la Penitencia, dijo después que ambos rechazaron que se les vendaran los ojos y gritaron “Niech żyje Polska! Niech żyje „Łupaszko”!”, cuando el pelotón de ejecución disparó.

En su última carta a sus hermanas, “Inka” escribió: “Decidle a nuestra abuela que lo hice todo con dignidad”.

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COMMENTS

  • Maciej

    En un mensaje secreto de la prision Inka escribio’ a las hermanas Mikolajewski:” Powiedzcie babci że zachowałam się jak trzeba Decidle a mi abuela que me comporte como se debe”

     
  • jose_torres

    Saludos Maciej se bienvenido a nuestra web, gracias por tu aporte en este articulo.

     

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