EL LEVANTAMIENTO DE VARSOVIA “LA MUJER POLACA EN LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA”

 

“El Levantamiento de Varsovia” Sexta Entrega de la serie de Artículos sobre “La mujer polaca en la lucha por la Independencia”.

A lo largo de estos artículos me he referido varias veces al Levantamiento de Varsovia, éste comenzó cuando ya los ejércitos soviéticos se aproximaban a Varsovia emitiendo llamamientos a los polacos para que atacaran a los alemanes.

Desde luego, el Levantamiento, no lo provocaron las emisiones soviéticas, sino que fue un intento desesperado del Armia Krajowa por liberar la ciudad antes de la entrada de las tropas soviéticas, de ese modo esperaban llamar la atención del mundo sobre el problema del futuro de Polonia tras la guerra y dar bazas al Gobierno Polaco en sus negociaciones con Stalin, pues en esos momentos ya se sabía que Stalin no pretendía renunciar a los territorios polacos que la URSS había ocupado en septiembre de 1939 tras su pacto con los alemanes, no daba ninguna garantía sobre la celebración de elecciones libres en Polonia al final de la guerra y de hecho las tropas soviéticas estaban desarmando y destruyendo a las unidades del A.K. que encontraban en su camino.

A la “Hora W” las 17:00 del 1 de agosto de 1944, los 40.000 soldados del A.K. en Varsovia, hombres mujeres, y niños en muchos casos, vestidos con restos de uniformes polacos o alemanes, mezclados con ropas civiles y con brazaletes blancos y rojos bien visibles, para mostrar claramente que eran un ejército regular combatiente, se lanzaron a la batalla.

Grandes zonas de la ciudad fueron liberadas por el A.K., pero los puentes sobre el Vístula no pudieron ser tomados, los soviéticos detuvieron su avance y permitieron a los alemanes llevar refuerzos a Varsovia, además de permitir a la Luftwaffe bombardear impunemente las partes de la ciudad que ocupaba el A.K., aunque hacía ya un año largo que la Luftwaffe había perdido la superioridad aérea en el frente del este, en Varsovia la iban a volver a tener, simplemente porque la aviación soviética no se la disputó.

La batalla, que el A.K. esperaba que durara unos días, se enquistó, en una lucha casa por casa, habitación por habitación, ruina por ruina. Los alemanes compararon la dureza de la lucha con la de Stalingrado. El alto mando alemán destinó a Varsovia batallones disciplinarios y tropas de las SS y del RONA que cometieron toda clase de atrocidades contra la población civil, en sólo 3 días limpiaron el barrio de Wola exterminando en el proceso a sus habitantes, en total 40.000 personas, mujeres y niños incluidos, fueron cruelmente asesinadas.

Durante 63 días de lucha sin esperanza los soldados del A.K. defendieron Varsovia, el 17% de éstos eran mujeres, algunas lucharon entre los hombres con las armas en la mano, otras, las más, actuaron como sanitarias y mensajeras. Cuando las distintas zonas de la ciudad que el A.K. defendía quedaron aisladas, las únicas vías de comunicación, escape o evacuación eran las alcantarillas y muchas jóvenes aprendieron a orientarse en estos túneles oscuros y pestilentes, ejerciendo de guías para sus compañeros. Otras muchas mujeres trabajaron en talleres y fábricas de armas y municiones improvisadas, se ocuparon de cocinar y alimentar a los soldados del Armia Krajowa y a los civiles.

Entre las jóvenes que participaron estaba la poetisa Krystyna Krahelska “Danuta”, como la mayoría de los soldados del A.K. que lucharon en el Levantamiento pertenecía ya a una generación que había nacido o cuyos primeros recuerdos de infancia se correspondían ya a una Polonia independiente y desde muy joven había pertenecido al Z.H.P “Zwiatek Harcerstwa Polskiego” (los scouts). En 1937 había servido como modelo para la escultura de la Sirena que se levantó en Powisle, junto al Vístula.

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Krystyna Krahelska “Danuta”

Se unió a la lucha clandestina y en 1940, fue condecorada con la Cruz al Valor, en 1942 compuso la canción “Hej, chlopcy, bagnet na bron” (Hey, muchachos, calad bayonetas). Fue herida gravemente el primer día del Levantamiento y murió al día siguiente debido a la gravedad de sus heridas.

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Para los civiles, atrapados en sus barrios la única forma de saber de sus seres queridos en otras zonas de la ciudad era el “Harcerska Poczta Polowa” (Correo Juvenil de Campaña), el servicio postal organizado por los scouts que cruzaba las líneas y llevaba mensajes de unas zonas a otras de Varsovia. Los correos y mensajeros eran niños y niñas de 10 a 14 años y sus bajas fueron muy altas, ya que el riesgo que corrían era altísimo al ser blancos importantes para los alemanes.

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Correos del “Harcerska Poczta Polowa”en Varsovia durante el Levantamiento

Finalmente el “Armia Krajowa” capituló, no sin antes reconocer los alemanes que era una fuerza combatiente regular y que se les daría el trato a prisioneros de guerra  que la Convención de Ginebra garantizaba. Era el 2 de Octubre de de 1944, Varsovia estaba completamente destruida, entre 150.000 y 200.000 de sus 900.000 habitantes habían muerto, así como 20.000 alemanes y 25.000 soldados del Armia Krajowa.  Posteriormente los alemanes expulsaron a los habitantes supervivientes de la ciudad y demolieron sistemáticamente todo lo que quedaba en pié.

Las mujeres del Armia Krajowa fueron enviadas a campos de prisioneras de guerra en Alemania, de los que unos meses más tarde fueron liberadas por los ejércitos angloamericanos en su avance. Un caso particularmente emocionante se dio cuando unidades de la 1ª División Acorazada Polaca liberaron el campo de prisioneras de Oberlangen. ¡Cuál no sería su sorpresa al descubrir no sólo que todos los prisioneros eran mujeres, sino que además eran polacas!

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