¿SABÍAS QUE? EL PAPEL DE LA GUARDIA PRETORIANA

 

¿Sabías Que? Una sección de Sergio Alejo

EL PAPEL DE LA GUARDIA PRETORIANA

El papel de la guardia pretoriana¿Sabes cuál era el papel de la guardia pretoriana?¿Hasta dónde llegó su poder e influencia en las decisiones más importantes? ¿Crees que realmente tuvieron tanta fuerza como para destronar a algunos emperadores y colocar a otros? ¿Su historia es más un mito que una realidad? Pues si quieres saber algo más acerca de este cuerpo de élite no puedes perderte esta entrada.

Orígenes de los pretorianos

Aunque la historia del cuerpo encargado de proteger a los emperadores va estrechamente relacionada a la figura de Augusto, sus orígenes son más antiguos. El término pretoriano, va estrechamente ligado a otro: pretorio. ¿Y qué era el pretorio? Pues la tienda de mando en un campamento militar romano. La que ocupaba el legatus, el comandante en jefe de la legión.

Por ello, la guardia personal del comandante, la que vigilaba su tienda, fue posteriormente llamada así. Aunque hemos dicho antes que su creación era de época de Augusto, primer emperador, grandes generales de época republicana ya se rodearon de guardias personales. El ejemplo más claro sería el de Publio Cornelio Escipión Emiliano, nieto del gran Africano. Este general romano, ya en el año 146 a. C., en su asedio de Numancia, disponía de una guardia personal formada por 500 hombres. Estos hombres eran de su confianza personal, los mejores hombres de las legiones que servían bajo sus órdenes.

Desde ese momento, muchos grandes generales de la República romana siguieron el ejemplo de Escipión Emiliano y se rodearon de escoltas personales de confianza. Entre ellos cabe destacar por ejemplo a Pompeyo, el propio Julio César, que formó una guardia compuesta por íberos, o a Marco Antonio.

Creación del cuerpo de pretorianos

Como hemos dicho antes, la creación del cuerpo se atribuye a Augusto. Este, basándose en la tradición y en las necesidades del momento, decidió, en el año 13 a. C., darle forma definitiva al proyecto. Las funciones que le atribuyó inicialmente no iban a ser sólo proteger al emperador y a su familia, sino encargarse también de la vigilancia de los edificios gubernamentales e imperiales.

La intención de Augusto no era crear un ente con demasiado poder como para saltarse al emperador. Los pretorianos eran el único cuerpo militar permitido dentro del pomerium de Roma, por lo que sería de tontos dotarles de un poder independiente. En principio se crearon 9 cohortes pretorianas, formadas cada una de ellas por unos 500 hombres. De estas nueve, según Suetonio, sólo tres estaban acuarteladas en Roma. El resto de ellas estaban repartidas por las zonas limítrofes a la capital. Además la cohorte acantonada en la capital, disponía de una turma de caballería que patrullaba el pomerium de la ciudad. Con el paso del tiempo, se dice que las cohortes subieron hasta doce, pese a que cuando se tres de ellas constituyeron como vigiles, volvieron al número de nueve.

¿Qué sucedió tras la muerte de Augusto?

 Tras la muerte de Augusto en el año 14 d. C., el prefecto de la guardia pretoriana, Lucio Elio Sejano, se convirtió en una persona muy influyente. El nuevo emperador, Tiberio, le hizo caso y trasladó los cuarteles fuera de palacio. Por ello, el año 23 d. C., se construyó el edificio de la Castra Praetoria a las afueras de Roma. la avaricia hizo que Sejano fuese ejecutado por orden del mismo Tiberio, aunque eso no fue más que el inicio del papel que acabaría tomando ese cuerpo de élite.

Desde ese momento, la influencia en asuntos políticos y de estado pasaron a ser una de las prioridades de los pretorianos. Estos se mostraron dispuestos a recibir tantos sobornos como fuesen necesarios. A su vez, llegaron incluso a poner un precio por el trono imperial. Las fuentes clásicas nos muestran ejemplos sobre emperadores asesinados o destronados por su propia guardia. El primero en sucumbir fue Calígula, al cual su guardia eliminó sin miramiento alguno. Cabe destacar que quizás esa muerte estaba anunciada, y si no lo hubiesen hecho ellos, otros se hubiesen encargado. A su vez, elevaron al trono a su tío, el emperador Claudio.

Vemos pues que no solo mataron o destronaron a los máximos gobernantes del Imperio. También se encargaron de elevar a ese puesto a sus propios candidatos. Ese es un detalle importante para que nos demos cuenta del verdadero poder que llegó a ostentar este cuerpo militar.

Un larga lista negra

Entre la larga lista de emperadores que sucumbieron bajo las espadas de sus guardias, encontramos a Domiciano, Nerva, Pertinax (qué solo gobernó durante 86 días) o Caracalla. Por enumerar a los más conocidos. Entre los destronados más importantes, están, Nerón o Vitelio (que posteriormente sería ajusticiado por ellos mismos).

Y sobre todo, entre los que recibieron el premio del trono, a cambio de monedas u otros favores, encontramos a Claudio, Otón, Tito o Alejandro Severo. Otros afortunados en un principio, como Gordiano III o el antes nombrado Domiciano, fueron elevados al cargo imperial por los mismos que luego acabaron con sus vidas.

En el año 193 d. C., tras el asesinato de Cómodo (el malvado emperador de la película Gladiator), se produjo un vacío de poder. Fue entonces cuando los miembros de la guardia, implicados en el fatídico final del hijo de Marco Aurelio, pusieron a la venta el trono. Parece ser que no todos los que disponían del dinero suficiente estaban dispuestos a ocupar un cargo tan peligroso. Fue Didio Juliano, un rico senador quien se arriesgó a comprar el cargo, aunque poco duró en él.

Aparición de Septimio Severo

Este condecorado general, originario de Leptis Magna (norte de la provincia de África) y destinado en la provincia de Panonia, marchó ese mismo año contra Roma. Su intención era hacerse con el poder, y una vez conseguido, consciente del poder de los pretorianos, lo primero que hizo fue deshacerse de ellos. Instauró su propia guardia pretoriana, formada por soldados de confianza, de sus ejércitos de Panonia. Debemos destacar que no fue el primer emperador que hizo limpieza entre las filas de la guardia de élite. En el año 69 d. C., el emperador Vespasiano se encargó de hacer algo similar, a la vez que nombraba a su hijo Tito, prefecto de la misma.

Decadencia de los pretorianos

Hacia el año 284 d. C., Diocleciano, se encargó de asestar un duro golpe a la guardia. Quizás cansado ya de tanta trama e intriga palaciega, decidió que ya era suficiente. Les relegó a un segundo plano, a la vez que creaba dos grupos nuevos de guardias personales, a los que llamó Jovianos, y Herculianos (en honor al dios Jove y a Hércules). Los pretorianos pasaron a ocupar un pequeño rincón en la capital, recluidos en su castra praetoria.

Años más tarde, cuando Constantino el Grande se enfrentó a su gran rival Majencio, este último contó entre sus filas con lo que quedaba de las tropas pretorianas. Tras la derrota en el 312 d. C., la unidad fue totalmente disuelta y sus cuarteles derruidos para siempre. Eso supuso un cambio radical en el tema de las guardias personales. La experiencia demostraba que dotar a un grupo tan numeroso, además armado, de tanto poder, no era una buena idea. Aunque parecía que iba a ser imposible, al final, uno de los emperadores decidió dar un giro a la situación y acabar con casi tres siglos de control de las estructuras de poder por parte de un cuerpo militar.

Conclusiones

Una vez leída la entrada, ¿cuál es tú opinión sobre los pretorianos? ¿Ha cambiado tú manera de verlos? ¿O sigues teniendo la misma visión que antes?

Evidentemente hay detalles que no he comentado a fondo, como que eran la tropa mejor pagada entre las filas romanas. Además de tener un mejor sueldo, cada vez que un emperador subía al trono, se encargaba de ganarse su lealtad (real o ficticia) con generosos donativos. Hasta el punto de que se convirtió en una tradición que no debía olvidar el recién llegado si quería conservar la vida. Esa no fue la única ventaja, ya que el tiempo de servicio antes de retirarse era menor que el del legionario común. El legionario estaba obligado a servir 16 años, el pretoriano únicamente 12. Cuando el servicio aumentó hasta los 20 años para el primero, el soldado de élite tan sólo tenía que servir 16 años.

Las diferencias eran claras, sin duda, merecía la pena dejar los campos de batalla por la comodidad de una Roma bastante afín a las corruptelas. Eso no significa que la guardia pretoriana no estuviese en el frente de batalla. Varios emperadores se sirvieron de ellas para combatir en momentos en los que era necesario tirar de las mejores tropas.

En fin, espero que este breve resumen sobre la guardia pretoriana os haya sido de utilidad.

¡Un saludo a tod@s y nos vemos en la siguiente entrada de, ¿Sabías qué?

Sergio Alejo

Autor de Herederos de Roma

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