VISITA EL YACIMIENTO DE TIERMES

 

Convivencia y visita guiada con arqueólogo al yacimiento de Tiermes (Termes).

imagen Termes

En el siglo IV a.C, Tiermes era un pequeño centro, regido por una aristocracia guerrera de base parentelar, que es la que hace uso funerario de la necrópolis, que domina el territorio del alto Tiermes-Caracena, en competencia con otros núcleos y grupos de la zona (Peñalba en Hoz de Abajo).

A finales del s. IV a.C., se constata la existencia de una pequeña ciudad, tipo oppidum, como base de organización sociocultural de esta zona del Alto Duero-Alto Henares. Los análisis filológicos y de las fuentes indican que esta ciudad se podía llamar Tarmes, o bien ya Termes. La arqueología indica que la comunidad urbana termestina se integró dentro del grupo étnico arévaco, uno de los varios que componían los grupos celtibéricos y definen los historiadores romanos a partir del siglo II a.C.

Las pruebas arqueológicas de la ciudad celtíbera se manifiestan en los hallazgos, de nuevo, de la zona del Foro, y, sobre todo, de la necrópolis de incineración de Carratiermes, donde encuentran su lugar funerario la aristocracia urbana; también se han documentado niveles celtibéricos tardíos (inicios del s. I a.C.) en el área del Conjunto Rupestre del Sur, actualmente en estudio. A esta época puede pertenecer también la Puerta del Oeste, acceso tallado en roca a la parte más alta de la ciudad.

En el s. II a.C. Termes constituye una ciudad estado del oriente meseteño, pero el desarrollo autónomo de Termes chocaría con el avance imperialista romano en Hispania. La conquista de la península ibérica por Roma fue un largo proceso que duró dos siglos. Uno de los momentos más importantes fueron las Guerras Celtibéricas que culminaron con la incorporación de gran parte de la Celtiberia, hasta la zona media del Alto Duero, en el territorio provincial de Hispania.

Termes caería en 98 a.C., tras el asalto del cónsul Tito Didio, quien obligó a sus habitantes a bajar al llano; hecho que, según los datos arqueológicos, debió ser sólo temporal (uno o dos decenios). Desde ese momento Termes fue sometida a tributo (civitas stipendiaria), iniciando un lento proceso de latinización y romanización de la sociedad local. Los problemas estructurales provocados con la conquista y la desintegración del sistema de organización indígena promovió que Termes participara dos décadas después en la insurrección que algunas ciudades del interior hispano efectuaron contra el gobierno senatorial de la República Romana, al adherirse al bando de Sertorio, quien encabezaba el otro bando en la Guerra Sertoriana, enfrentamiento civil romano, desde la Península Ibérica.

Desde 70 a.C. en la ciudad se empezó a realizar una importante reordenación urbana, utilizando las tres terrazas del cerro, sobre todo la intermedia, donde desde la construcción de un primer santuario a mediados del s. I a.C., se ubicarían los edificios más importantes de la ciudad en el futuro.

Un siglo después, en época del emperador Tiberio (14-37 d.C.), las transformaciones habían sido tan importantes que el estado romano permitió a Termes la constitución de una entidad autónoma, el municipio de derecho latino, que garantizaba el funcionamiento del sistema imperial romano a escala local y promocionaba la concesión de la ciudadanía romana a los cives Termestini (ciudadanos termestinos), base de integración social en el estado. Termes fue adscrita al Convento Jurídico Cluniense (Provincia Hispania Citerior Tarraconensis) y, a partir de ese momento, comenzó a configurarse la ciudad hispano romana, cuyo momento de mayor esplendor se sitúa entre los siglos I y II d.C.

Excursión gratuita, para más información mandad un correo a antiqva.hispania@yahoo.es

Texto e imagen pertenecientes a la página FaceBook del evento.

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